UNA DE ANTIHÉROES
El Pata pata gozaba a madres las luchas, había una identidad con los héroes del pancracio, a los malos los odiaba de neta, y fundamentaba su postura en que los rudos eran sucios y quebrantaban las reglas, siempre estaban en contubernio con los referis o hacían cualquier trampa para ganar. Aunque la neta su rencor inició cuando el Centella le propinó un chingadazo por haberlo sacado a balcón. Una tarde en la Arena Jalisco se disputaron máscara contra cabellera dos luchadores de ínfimo cartel, era una de las preliminares; lo hacían con el fin de jalar público, y ni aún así elevaban el raiting, pero el Patiloco se emocionaba de lo lindo, ganó el rudo y el técnico perdió la cabellera, el Pata se había clavabo en una cicatriz que tenía el rudo en el brazo izquierdo ( algo así como un tatuaje mal borrado). Y en la siguiente lucha que era por el campeonato de la Comisión de Luchas, el mismo gladiador salió a pelear pero sin máscara y el Pata empezó a gritar que ese guey era el Centella, y si, la neta si era, y los que estaban alrededor empezaron hacer el pancho de que simón que El Zeus era el pinche Centella de la lucha anterior. Entonces el Centella se le queda de clavo al Patín y se acerca bien encabronado a reclamarle, y el Pata todavía le dice como en son de burla: -salúdame Centella. Y Zeus o sea el Centella le puso un putazo bien dado y lo dejo viendo estrellitas y con el ojo cheche. Y de ahí fue que le agarro un odio machín a los rudos. Ese domingo ni pío dijo, volvimos a nuestras respectivas casas todos dolidos y callados. En dos tres días no se dejo ver, pero ya enfriado el chingadazo nos propuso que ya no fuéramos a la Jalisco y entonces empezamos a ir a la Coliseo.
El Mil Máscaras, El Matemático, El Doctor Wanger, El Tinieblas, y otro chingo de luchadores. con máscaras e indumentaria más chilas, como de mas categoría. Toda la raza alucinada gritaba apoyando a sus ídolos, parecía una olla de locos y al terminar los combates, ya al final, íbamos y tocábamos la lona del cuadrilátero, el pinche Pata hasta se subía y afrentaba a los rucos que cuidaban, le valía madres que le pusieran un toallazo o sus respectivos cocos, brincaba como loco y hasta se trepaba a la tercera y hacia el iris de que se iba a aventar un tope suicida. Ya después salíamos y caminábamos y no nos paraba el hocico requemándonos las llaves y torniquetes que le había hecho el Oso Negro a la Araña o el Señor X a Juan Cuerdas, y sí de repente un candado de carrilla o un cuatro al brazo al que se descuidaba mientras llegábamos al barrio entre risa y risa, y luego a platicarle a los que no fueron que ¡puta!, las luchas habían estado chingonsisimas y que el Rayo de Jalisco, y el Solitario y de un cabrón que no me acuerdo ahorita pero parecía que era de chicle, Ray no se que pedo, Ray de hule o de goma. Pero siempre hay una mosca en la mierda y no faltaba quien la hiciera de tos y dijera que ni madre, que pinches luchas era puro avión, puro tiatro, y del absurdo, que traían sus bombitas de sangre y que nunca se pegaban, que uno de pendejo iba a pagar por ver esas mamadas, y el Pata que era el más aferrado: “que sí cabrón, que se dan de neta” y el otro que no cabrón: “que son unos pinches payasos que nomás le hacen al loco”. Hasta que colmo la paciencia del patisambo -que no era mucha- , y como va, que se le deja ir y los demás echando porras y los compitas bien trenzado, y luego el Pata le aplica dos tres llaves, porque él si sabía, porque había ido con el Diablo Velasco (maestro en su honor) y lo había entrenado. Nomás como tres días porque cuando se enteró su jefa, enchinga fue por él y se la cantó bonita, -pinche chueco, con esa patita nunca vas a poder luchar, mejor vaya a ayudarle a su padre con la chaira, no ve que el ya esta viejo y no alcanza a sacar la tarea. Total que el pinche chueco de repente ya estaba arriba del toldo de un bochito y como va, le aplica unas patadas voladoras al Esteban y pasupinche madre por allá cayeron los dos compas pero el pata si se levanto y el Esteban quedó desmayado, nel pos no podíamos alivianarlo y el Pata se asustó y nomás le bailaba la chiquita pa’llegar a su cantón. No se supo quien le fue a avisar a la jefa del Esteban y la ñora llegó pensando que estaba muerto y nos miraba como preguntando ¿quien fue? ¿y ustedes cabrones porque no le ayudaron? y llegaron más doñas y el pedo se hizo grande, le echabaron alcohol y le frotaron el corazón hasta que el Esteban se aliviano. Lo gacho fue pa´todos, porque ni al Pata ni a nadie más nos volvieron a dejar ir a las pinches luchas, de modo que nos las teníamos que aventar por el canal 4 todos los martes y ahí sí, ahí si se veía que era puro pínche circo.
El Mil Máscaras, El Matemático, El Doctor Wanger, El Tinieblas, y otro chingo de luchadores. con máscaras e indumentaria más chilas, como de mas categoría. Toda la raza alucinada gritaba apoyando a sus ídolos, parecía una olla de locos y al terminar los combates, ya al final, íbamos y tocábamos la lona del cuadrilátero, el pinche Pata hasta se subía y afrentaba a los rucos que cuidaban, le valía madres que le pusieran un toallazo o sus respectivos cocos, brincaba como loco y hasta se trepaba a la tercera y hacia el iris de que se iba a aventar un tope suicida. Ya después salíamos y caminábamos y no nos paraba el hocico requemándonos las llaves y torniquetes que le había hecho el Oso Negro a la Araña o el Señor X a Juan Cuerdas, y sí de repente un candado de carrilla o un cuatro al brazo al que se descuidaba mientras llegábamos al barrio entre risa y risa, y luego a platicarle a los que no fueron que ¡puta!, las luchas habían estado chingonsisimas y que el Rayo de Jalisco, y el Solitario y de un cabrón que no me acuerdo ahorita pero parecía que era de chicle, Ray no se que pedo, Ray de hule o de goma. Pero siempre hay una mosca en la mierda y no faltaba quien la hiciera de tos y dijera que ni madre, que pinches luchas era puro avión, puro tiatro, y del absurdo, que traían sus bombitas de sangre y que nunca se pegaban, que uno de pendejo iba a pagar por ver esas mamadas, y el Pata que era el más aferrado: “que sí cabrón, que se dan de neta” y el otro que no cabrón: “que son unos pinches payasos que nomás le hacen al loco”. Hasta que colmo la paciencia del patisambo -que no era mucha- , y como va, que se le deja ir y los demás echando porras y los compitas bien trenzado, y luego el Pata le aplica dos tres llaves, porque él si sabía, porque había ido con el Diablo Velasco (maestro en su honor) y lo había entrenado. Nomás como tres días porque cuando se enteró su jefa, enchinga fue por él y se la cantó bonita, -pinche chueco, con esa patita nunca vas a poder luchar, mejor vaya a ayudarle a su padre con la chaira, no ve que el ya esta viejo y no alcanza a sacar la tarea. Total que el pinche chueco de repente ya estaba arriba del toldo de un bochito y como va, le aplica unas patadas voladoras al Esteban y pasupinche madre por allá cayeron los dos compas pero el pata si se levanto y el Esteban quedó desmayado, nel pos no podíamos alivianarlo y el Pata se asustó y nomás le bailaba la chiquita pa’llegar a su cantón. No se supo quien le fue a avisar a la jefa del Esteban y la ñora llegó pensando que estaba muerto y nos miraba como preguntando ¿quien fue? ¿y ustedes cabrones porque no le ayudaron? y llegaron más doñas y el pedo se hizo grande, le echabaron alcohol y le frotaron el corazón hasta que el Esteban se aliviano. Lo gacho fue pa´todos, porque ni al Pata ni a nadie más nos volvieron a dejar ir a las pinches luchas, de modo que nos las teníamos que aventar por el canal 4 todos los martes y ahí sí, ahí si se veía que era puro pínche circo.

1 Comentarios:
da gusto un nuevo blog, de modo que bienvenido al juego chavo
Publicar un comentario
Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]
<< Página Principal