LA PIEDRA

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Nombre: Sergio Fong (editor cartonero)
Ubicación: Guanatos, Nayarit, Mexico

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lunes, febrero 27, 2006

versus flexus

El cielo estaba oscuro, no habría estrellas esta noche, negro en verdad.
“Si existe cabrón” Dijo Chuy El Flaco sentado en cuclillas mientras flexeaba.
“Yo digo que no. Neta que no, la vida fuera más chida, todo sería más chingón” Contestó El Greñas. Y sí, la vida del Greñas no había sido nada efectiva, al contrario cualquier pinche perro callejero se la llevaba más ranita.
“Oh cabrón, te voy a demostrar que sí existe” replicó, extendiendo la mano para pasarle la bolsa de chemo al Greñas.
El Flaco se levantó y estiró su cuerpo como si fuera de chicle. Alzó la voz y gritó: “Señor danos una muestra de tu existencia, si me escuchas, Señor danos una muestra”. Una luz se encendió como un haz de entre las entrañas de la noche y se sintió un suave viento. El Gato que era el tercero en discordia advirtió al flaco que no estuviera jugando con eso. Lo veía tambalearse y le pidió que se sentara, porque se podría caer.
Otra vez la oscuridad y el silencio.
“Ya no mames y siéntate” le decía el Greñas, y le alcanzaba la bolsa del flexo.
“¡No crees cabrón! ¡verdad! ¡no crees!” “señor -gritaba el Flaco- dame una
muestra de tu poder”. Una luz más intensa corrió partiendo la oscuridad y un
fuerte viento sopló hondeando la humanidad de Jesús. El Gato lo alcanzó a detener para que no cayera, pidiéndole que se arranara y dejara eso por la paz. El flaco inhalo, dándose unos tanquezazos.
“Sí existe cabrones, ¿sintieron el chingadazo?” Vociferó jubiloso, mientras el Gato lo ayudaba a ponerse encuclillas.
“No mames pinche Flaco, yo no sentí ni madres” señalaba el Greñas aferrado.
“Ji ji ji ji” mascullaba el Flaco y la risa del Greñas era: “Jajajajajja”
“¿quieres sentir otra vez el putazo?” retó el Flaco.
“¿Cuál Putazo?” Reviró el Greñas.
Entonces el Flaco como pudo se hincó y con una desgañitada voz clamó: “Padre, dame una señal más potente, Señor haznos sentir tu fuerza y tu poder”.
Ahora sí el Gato miró las luces más de cerca, el viento se convirtió en una ráfaga. El Flaco sentía como el aire rompía su cuerpo y le perforaba el pecho hasta salirle por la espalda, mientras un chorro de agua los salpicaba. El Flaco reía y lloraba al mismo tiempo y gritaba: “¿Sintieron cabrones? ¡Ora sí sintieron!”. El Greñas, inmutable sentado en la oscuridad, sin dejar de flexear y le refunfuñaba que se sentara y se quitara de chingaderas.
El Flaco se incorporó y enfurecido decía, mientras tras tabaleaba, “no entiendes pinche Greñas, no entiendes, ¿Verdá? Ahora vas a sentir la neta de las netas” y colocando sus manos como un altavoz empezó a gritar como un poseído “Padre una prueba más de tu poder, Padre muéstranos tu existencia, házte presente”. Entonces el Gato vio venir las luces enormes, seguro era un trailer, pero ya no alcanzó a advertirle al Flaco que se dejó ir a abrazarlas.



2 Comentarios:

Blogger zipperbelt dijo...

ja, los filos..

11:40 p.m.  
Blogger VilCapote dijo...

Chido fabio, está perrón.
Versus, flexus... a veces dios da felicidad, como en esta ocasión.

10:17 a.m.  

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