LA PIEDRA EN LA CHOMPETA
La palabra no designa al objeto pero su
sentido se dispara como flecha, como bala, como piedra. La palabra se hizo
piedra, metáfora, significado, signo y ahora proyectil de quien la arroja.
La piedra es dura, ciega, muda, sorda. El
poeta sabe asomarse adentro, a su imagen de dureza, aunque en ella quepa el
poema que la esculpe o el sentir que la desangra.
Piedra y palabra. Porque aparte de dientes
y uñas, piedras y palabras.
Piedra tras piedra, por los giros de la
lengua y de su compostura, la misma forma de la imagen, a tiro de retórica la
piedra; porque me encontré a José Alfredo en el camino, porque papá, mamá y
tunas en el nopal y yoviznando somos rodantes, Porque es onomatopéyico de
crash, cuaz, crack, porque tiramos la mamo y escondemos la drapie, porque
alguien tiene que arrojarla por primera vez, porque Pedro y Petra, por la de
los riñones, por la piedra filosofal, fundamentalista, porque te tropiezas con
la misma, por la cama de Cuco, por la daprie que se es fuma. Por la de los
sacrificios, a donde las más hermosas doncellas. El benedicto Crack maldito,
por La piedra Solar y todas sus criaturas, Por la piedras insensatas que nos
gobiernan, por la enorme piedra que resguarda la obra de Orozco, por el corazón
de piedra y el puente, por las piedras de los ríos cantarinos de ranchero, por
los caminos de piedra. Porque piedras somos y en el camino andamios. Por la
piedra negra sobre una piedra blanca del Cholo, por la pinche piedrita en el
zapato. Por la piedra esculpida de la poesía. Por el códice implícito en la
forma de quien apedrea, desde una postura distinta a lo que convencionalmente
se estipula. A la enorme piedra hegemónica del lenguaje, del discurso oficial.
Esa piedra sorda del Estado y piedreros institucionales, con sus cánones
establecidos, por los imperios de piedra que han de caer.
Quien entiende y conoce la piedra puede
romperla, hablarle al oído, cambiarle el rumbo, partirla o desistir del modelo
a seguir, esculpir otra. Crear un proyectil que se dispare y de en el objetivo.
Pero decía, que también hay apedreadores que perversan y preserva el poder y
tendrán un chingo de piedras con que responder. Habrá batalla, piedras volando
como balas perdidas buscando tu chompeta.
