LA PIEDRA
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Acerca de mí
- Nombre: Sergio Fong (editor cartonero)
- Ubicación: Guanatos, Nayarit, Mexico
compra y venta de libros de artes y literatura, radio por internet, editoriales cartoneras,ediciones de autor, talleres cartoneros y cursos de cuento
martes, marzo 08, 2022
miércoles, marzo 02, 2022
AL BORDERLINE DE LA CARRETERA
AL maestro Rochi (Manuel Sandoval)
El viaje de retorno a la
Laguna de Santa María del Oro no había tenido contratiempos, todo había sido
ranita, sin broncas. En la pantalla del horizonte el ojo del azul del cielo se
cerró tan íntimo para el amor que ni los ciegos pudieron verlo.
Mad detuvo el auto al
borde de la carretera para estirar un poco sus extremidades inferiores, echar
una meada y dar unos pasos sobre el lomo del planeta. Saco una cápsula de humo
e inhalo todo su contenido, lleno sus pulmones y, elevándose, giró sobre el
entorno.
Tus pequeños párpados
besaron el silencio del paisaje y tu minúscula voz acaricio la oscuridad con el
halo de tu presencia. Mad encendió su percepción y tuvo la sensación de tu
encuentro. Recordó un hada de los cuentos infantiles, mientras posaba la mirada
en ti, llegaron a él como un carro del tiempo un chingo de imágenes de su
niñez. Observó el interior de su espíritu, en retrospectiva, la película de su
vida.
Mad te juró mientras
cerraba los ojos y apretaba los dientes: “Luciérnaga, eres la mujer de mi vida,
te conozco desde niño”.
Tu corazón de ninfa se
estremeció por primera vez. No pudiste revelar tu secreto y decirle que
desciendes de la hendidura de la sierra, del tajo donde el fuego del infierno
eleva los seres más hermosos a la superficie terráquea. Te callaste que
enamorarse de ti es una maldición y que solo una vez podrá enervarse de tu
sangre; porque por primera vez te entregarías y él sería feliz pero su alma
sufrirá toda la eternidad.
Mad no reaccionaba,
estaba eclipsado. La realidad lo sorprendió cabrón, no podía creerlo, soñaba
despierto o qué chingados estaba pasando. Su mente no lo engañaba tu hermosura
estaba ante él, desnuda de pies a cabeza. Su aleación desquebrajo el cielo, sus
cuerpos relampagueban surcando la noche y en ese instante vino un estruendo que
conmovió el universo. La bola volvió a girar y el sol naciente iluminó el
planeta.
Mad retornó del viaje y su
olfato atrapó el casi inadvertido aroma de tu exquisita flor, el néctar de tu
cuerpo quedó impregnado en su ser, pero tú ya no estabas.
Desplegaste sin sentir el
aletear de tus pestañas como suave holanda y dejaste un leve resplandor para
renacer en otro tiempo.
sábado, mayo 02, 2020
DE PURAS BARBAS
jueves, abril 16, 2020
EXPLOSIÓN DILETANTE
miércoles, abril 08, 2020
MOTIVACION ANTIPERSONAL
martes, abril 07, 2020
AZUL
miércoles, abril 01, 2020
EL GUAYABO DE DON RUTILIO
VIRGEN DEL BIROTE
Oh, rosa rústica, virgen tan virgen
que no has parido dios;
oh, estirpe de almidón tostado
que alimentó a Rimbaud sobre la nieve;
madre de los desamparados,
no fue tu cuerpo torta de tamal,
sino mollete de autor;
oh, tú, la que salió del fuego
con gesto amoroso,
reina de la cumbia celeste
en el Café La Rueda,
donde los locos llegan solos;
por ti lanzaremos gratis el último disco que grabaron
Ezra Pound y Jimmy Page
en contra de la vieja usura;
caminaremos al contrario,
hasta cambiar la órbita terrestre
y encontrar la dimensión
en la que declamas el poema negro;
oh, santa madrota de Guadalajara,
cuando viajes a lomo de gusano
y te salga incienso por los ojos,
llévanos electromagnéticos
al hongo, recuérdanos
Ramiro Lomelí (del libro cartonero Manifiesto Pata de Palo)
martes, marzo 31, 2020
TARDE DE SOLE
LA SINIESTRA
domingo, marzo 29, 2020
POR ENÉSIMA VEZ
jueves, marzo 26, 2020
REPORTE NACIONAL
AMORIR
AMORIR
Intempestiva, sin pensar en la frugalidad del avión, ahora fugaz en la memory. Yacíamos después de haber consumido nuestros sabores. El aullar de unos canes me despertó, la baraña estaba tembleque, agria. Me había quedado dormido después de haber sido uno en esa caja de silencio lúgubre. Habíamos brindando por el cumpleaños de Dionisia, festejamos su tercer aniversario. Para mí, Dionisia era la Dicha, el encuentro con su despertar sexual era mi fuga de la sociedad idiota. Su monomanía de sexo a morir me asfixiaba, me envolvía en la atmósfera psíquica del hedonismo. Su mundo aparte era maravilloso. La depravación que sólo existe en el recóndito inframundo del Ser, un pinche loco. La noche que la conocí, una voz venida de la esquizofrenia me repetía “¿Quién será esa ninfa de ebria belleza que baila descalza? ¿A dónde volará todas las noches? ¿A qué olerá su flor amorosa?”. Me quedé despierto, acechando hasta que todos los desarrapados de espíritu que la acompañaban se fueron extinguiendo. El alcohol se agotó y le sugerí pasar por algún aguaje para conseguir más bebida espirituosa; me concedió la petición y algo más, volamos río abajo. Fui presa de sus pasiones, la lujuria de la ninfa me llevó a conocer el mundo de los viles, la subterráquea vida de los suburbios, el averno y sus delirios.
6
No hubo alcoba perfumada, ni cama, petate o superficie algodonada, tampoco sábanas blancas ni cafecito en la mañana, sólo sexo y más sexo. Delirio fue su pureza, hasta que pude huir de sus garfios de ninfómana. Pasaron los días y hubo otro encuentro; me llevó a recorrer las llecas del alma. Noctívagos flotamos, bebiendo y atizando con la tripulación de la noche, el viaje fue oscuro y denso. Tuve que compartir con los buitres el amor de Dicha. Bajamos y subimos los días sin contarlos, el tiempo seguía su marcha al infinito. Miré el lastre de tantos inseres perdidos, hasta topar fondo, sin más voluntad que la locura o la muerte. ¡Salimos a flote! La vida siguió su cauce y nos reencontramos en el río, Dicha seguía bailando descalza, su belleza era una silueta trastocada en las bardas de la urbe por los faros de los autos, sucedía vertiginosa en la oscuridad, como graffiti fugaz, como un tatús acicalando la piel de la city. El carcomo de los años y el designio del alcohol ultrajaron a Dicha, su flor se fue marchitando y un día de agosto una ráfaga de muerte se la llevó. No hubo funeral, ni rezo, si acaso algún familiar pudo reconocer su fiambre y aquí la sembraron en esta fosa común. Ayer festejamos su tercer aniversario y me dijo con sus hebras de voz, “vamos por algún veneno para el espíritu”.